4. La estrategia (1): Rechazar o Aceptar

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En el artículo anterior hablamos del autoconocimiento como camino y de cómo requería dos cosas fundamentales: auto observarnos y llenarnos de coraje.

Una vez que has tomado la valiente decisión de quedarte y atravesar lo que vas encontrando de ti le llega el turno a la
 Estrategia: ¿qué vas a hacer con lo que se te presente?

La estrategia a la que estamos acostumbrados y la que vamos a utilizar automáticamente será el Rechazo. Rechazarás lo que 
aparece -un recuerdo, una herida- y tratarás a toda costa de que desaparezca: sentirás rabia por el dolor y por lo que viviste y querrás borrar de ti la rabia, la tristeza, el recuerdo y la experiencia. Rechazas lo que sientes y rechazas lo que pasó. Al fin de cuentas ya fuimos suficientemente valientes para quedarnos ¿no? ¿qué más nos pueden pedir? ¿¡qué sonriamos!?…

El problema con el rechazo es que detrás suyo 
hay un juicio del tipo “esto no debería ser así”. Y el problema con los juicios es que, si lo recuerdas, fueron los que nos pusieron en donde estamos en este momento: nuestros padres juzgando lo que traíamos de fábrica y creyendo que sabían más que la Vida lo que «debíamos» y «no debíamos» ser.

| El juicio es el origen y alimento de todos nuestros males, el «mal radical», como lo bautizó Kant. |

Siendo así no podríamos pretender discipar el Ego, que fue creado a partir de juicios, con otros juicio, ¿cierto? No tiene sentido. Rechazar lo que vamos encontrando en nuestro camino de autoconocimiento sería volver a editarnos, a querer cambiarnos y acomodarnos para gustarle al que ahora nos observa que en ese caso no es nada más y nada menos que nuestro propio Ego.

Si ves algo -en ti o afuera de ti- y piensas que «está mal» o que «no debería ser así», es tu Ego el que está pensando.

Tu Esencia acepta, tu Ego juzga.

Así que en 
la estrategia del Rechazo estará tu Ego creando más Ego.

La otra opción que tenemos es entonces la estrategia de 
la Aceptación

Aceptarnos es básicamente 
observarnos sin juzgar. Mirar nuestra tristeza, nuestra rabia o nuestra herida y permitirles estar. No calificarlas ni de buenas ni de malas, no querer que se vayan o se conviertan en otra cosa. Piensa en la actitud que tienes cuando observas un árbol, una nube o una flor… No piensas «deberías volar más rápido», «deberías ser azul», «no deberías ser así»… Sólo los miras, y ya.

Aceptar es aproximarnos al objeto observado con curiosidad, con la actitud con la que un niño entra en una habitación por primera vez, mirando, curioseando, aprendiendo. No pensando «qué desorden, por qué está esto acá, qué tiene que ver esta cosa con la otra» «¡cada cosa en su lugar!». No. Por el contrario, el niño entra, observa, se sorprende, quiere tocar, recibir información, explorar, aprender… Esa e
s la estrategia de la aceptación: mirar lo que encontramos, ver qué es, cómo es, cómo se comporta, cómo se siente, en dónde se siente, y ya… Respirar y observar.

En esa observación sin juicio le permitimos existir a lo que surge,
 nos permitirnos existir a nosotros mismos tal y como somos en este momento, sin atacarnos. En ese breve instante en el que desaparece la guerra sucede la magia …. lo que no es -la mentira, el Ego- se evapora y lo que sí es -la Verdad, la Esencia- empieza a fluir.  

“Lo que resistes, te condena. Lo que aceptas, te transforma”

Carl Jung

Un Curso de Milagros enseña que sólo el Amor es Verdadero y que todo lo demás es una ilusión y un producto del Miedo. Aceptar nuestra oscuridad es bañarla con nuestro Amor y nuestra Verdad haciendo que la ilusión del Ego, el juicio y el miedo desaparezcan.

La aceptación es la clave de tu proceso de transformación.

Repito:

La Aceptación es la clave, la varita mágica, la llave secreta de nuestro proceso de transformación.

Sin ella sólo crearemos más Ego y cada paso que demos en nuestro proceso de autoconocimiento nos llevará a crear más y más distancia de nuestro Verdadero Ser. 
Créeme cuando te digo que vale cada minuto que inviertas en perfeccionar el arte de la aceptación: estarás comprando el tiquete directo al lugar que anhelas llegar.

Y ¿qué se requiere para dominar este nuevo arte? Lo mismo que para dominar cualquiera: practicar, practicar y practicar. En el último artículo de este recorrido te regalo un manual de prácticas y te cuento la técnica con la que me volví una artista aceptadora :).

Un abrazo grande, 

Laura

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